En una noche intensa y cargada de tensión, Boca Juniors sufrió su primera derrota en la Copa Libertadores al caer 1-0 frente a Cruzeiro, en condición de visitante, en un encuentro marcado por las polémicas y un final caliente.
El conjunto argentino se vio condicionado antes del cierre del primer tiempo por la expulsión de Adam Bareiro, en una jugada que generó fuertes reclamos y dejó a Boca con diez hombres para toda la segunda mitad. A partir de allí, el equipo optó por replegarse y resistir ante la presión del local.

Durante el complemento, Cruzeiro asumió el protagonismo, manejó la pelota y buscó romper el bloque defensivo de Boca, que se sostuvo durante gran parte del partido gracias al esfuerzo colectivo y la solidez en el fondo. Sin embargo, cuando parecía que el empate estaba sellado, apareció Néiser Villarreal para marcar el único gol de la noche y darle la victoria al conjunto brasileño.
El tramo final estuvo lejos de la calma: tras el pitazo final se produjeron empujones, discusiones y corridas entre jugadores, reflejo del clima caliente que se vivió durante todo el encuentro.

Con este resultado, Boca perdió un invicto de 14 partidos, aunque se mantiene en la pelea en su grupo de la Libertadores, compartiendo la cima con su rival de turno.
Ahora, el equipo deberá enfocarse en lo que viene, sabiendo que más allá del traspié, la clasificación sigue estando al alcance.


