Cada 15 de mayo, la cultura argentina recuerda el nacimiento de Atahualpa Yupanqui, uno de los artistas más influyentes de la música popular del país. Nacido en 1908 en la localidad bonaerense de Pergamino bajo el nombre de Héctor Roberto Chavero, Yupanqui se convirtió con el tiempo en un símbolo del folklore nacional y en una de las voces más profundas de América Latina.
Guitarrista, poeta y compositor, su obra logró retratar como pocas veces la vida rural, el paisaje del interior argentino y las luchas de los trabajadores y pueblos originarios. Canciones como Los ejes de mi carreta, Luna tucumana y El arriero trascendieron generaciones y continúan vigentes en la memoria popular.

La figura de Yupanqui también estuvo marcada por el compromiso político y social. Durante distintos períodos sufrió censura y persecución, situación que lo llevó al exilio. Sin embargo, su reconocimiento internacional creció con fuerza gracias al apoyo de artistas como Édith Piaf, quien impulsó sus presentaciones en Europa durante la década de 1950.
Su legado artístico influyó en músicos fundamentales del continente y abrió el camino para nuevas generaciones del folklore argentino. Hoy, a más de tres décadas de su muerte ocurrida en 1992 en Nimes, su obra continúa siendo objeto de estudio, homenaje y difusión en escuelas, peñas y festivales de todo el país.
En cada aniversario de su nacimiento, la figura de Atahualpa Yupanqui vuelve a ocupar un lugar central en la cultura argentina: la de un artista que supo transformar la experiencia del pueblo en poesía y canción.


