La discusión que impulsa el Gobierno nacional también abre interrogantes en nuestra ciudad. Desde El Nexo hablamos con los representantes de todos los bloques del Concejo Deliberante: distintas miradas, coincidencias, diferencias y una pregunta de fondo: ¿qué consecuencias podría tener esta reforma para nuestro distrito?

BLOQUE FUERZA PATRIA
1. ¿Cuál es su opinión sobre la intención del gobierno nacional de modificar la actual Ley de Tierras y flexibilizar las restricciones para la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros?
Mi opinión, en consonancia con la del pueblo argentino que lo manifestó en las redes sociales y el ámbito público, es negativa.
Principalmente porque dicho intento de modificación no responde a los intereses de nuestro país.
2. ¿Considera que la tierra rural debe ser considerada un recurso estratégico para el país? ¿Por qué?
Claro que así debemos considerarlo, al igual que lo hacen los países “grandes” del mundo.
La tierra rural es un bien escaso (no renovable) en el que se producen alimentos y se encuentran bienes comunes nacionales también escasos como el agua dulce. Tal vez a los argentinos nos cuesta dimensionarlo porque nuestra tierra es sumamente fértil, pero esto es una excepción a nivel mundial.
Sumado a que algunas porciones de tierra se ubican en zonas fronterizas de nuestro territorio.
3. ¿Qué impacto cree que podría tener una mayor participación de capitales extranjeros en la propiedad de tierras rurales sobre los productores locales y la economía de los pueblos del interior?
Depende las características de esos capitales extranjeros. Una cosa es el pequeño o mediano productor que llega a la Argentina con afán de trabajar y progresar, a quien apoyamos, y otra muy distinta son los magnates extranjeros que quieren poseer miles o cientos de miles de hectáreas con las cuales especular o perseguir intereses particulares. Sino fijémonos por qué los argentinos no podemos acceder al Lago Escondido en la Patagonia…
4. Desde la realidad de Benito Juárez y su perfil productivo, ¿qué consecuencias podría tener una modificación de la Ley de Tierras para nuestro distrito?
En tanto y en cuanto nuestro distrito forma parte de la Provincia de Buenos Aires y de la Argentina, puede quedar preso de las consecuencias que mencionamos anteriormente. Juárez posee tierras muy ricas para la producción agropecuaria y minera, sumado a patrimonios naturales e históricos en zonas rurales. Y, lo mejor de todo, productores y trabajadores rurales que desde hace generaciones trabajan la tierra con mucha capacidad y esmero. No necesitamos que ningún gran capital extranjero concentre lo que es nuestro.
5. ¿Está de acuerdo con mantener el límite vigente del 15% para la propiedad de tierras rurales por parte de extranjeros, o considera necesario modificarlo? ¿Qué alternativa propondría?
En principio estoy de acuerdo con mantenerlo, ya que es el acuerdo y la síntesis a la que llegaron los representantes del pueblo en el año 2011 y a favor del cual se manifestaron los argentinos ante este intento de modificación.
La alternativa es revisar los casos sensibles como el de Lago Escondido, que preexisten a la sanción de la Ley, pero eso necesita de un proceso serio ya que reviste mayor complejidad.
6. Si tuviera que resumir su postura en una frase: ¿mantendría la actual Ley de Tierras, la modificaría o la derogaría? ¿Cuál sería el principal argumento para sostener esa posición?
Lo dicho anteriormente.
Somos el octavo país más grande del mundo y tenemos un pueblo maravilloso. Cuidemos lo que es nuestro, por una patria libre, justa y soberana.
Tomás Chayer – agosto de 2026.

BLOQUE PODER CIUDADANO
1-¿Cuál es su opinión sobre la intención del gobierno nacional de modificar la actual Ley de Tierras y flexibilizar las restricciones para la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros?
Antes de vender más tierras, debería evaluarse si las tierras que ya se encuentran en manos extranjeras, producen hoy en primer lugar alimentos, si la producción coincide con las demandas internas, en segundo lugar si generan dólares para el país. ¿Sucede eso? Alimentación y generación de divisas para el país, son dos puntos sin los cuales pensar la venta de tierras a extranjeros carece de fundamento para beneficio de la Argentina.
2-¿Considera que la tierra rural debe ser considerada un recurso estratégico para el país? ¿Por qué?
Es estratégico porque la tierra es un recurso limitado, genera empleo en un lugar como Benito Juárez donde la estructura productiva articula y dinámica maquinarias, el comercio, insumos y educación.
También argentinos con mentalidad extranjera pueden estratégicamente, si solo piensan en dinero, destruir o cuidar selvas, bosques, suelos y con ello la fauna… también formamos parte del universo animal, aunque en ocasiones perdamos el amor y la memoria de ésto.
3- ¿Qué impacto cree que podría tener una mayor participación de capitales extranjeros en la propiedad de tierras rurales sobre los productores locales y la economía de los pueblos del interior?
¿De qué tipo de capital extranjero estamos hablando? Una venta con aumento en el precio de la tierra, disminuye la posibilidad de compra a productores locales. Eso es pérdida de soberanía. El dilema no es solo vender o no vender, sino, ¿qué se hará con la tierra vendida? Y nuevamente: la tierra ya vendida, ¿produce para el país? Pues de no ser así, ¿para qué vender más?
4- Desde la realidad de Benito Juárez y su perfil productivo, ¿qué consecuencias podría tener una modificación de la Ley de Tierras para nuestro distrito?
Europa, por ejemplo, tiene una ley que prohíbe importar carne proveniente de tierras donde para producir ganado, se arrasó con el bosque. Baggio, es argentino, y posee entre 30 y 40 mil hectáreas en los humedales del Delta del Paraná. Fue acusado por Greenpeace de quemar bosques para producir ganado. Las tierras pueden ser hoy de él, ¿y quién proteje a nuestros hijos mañana de personas que destruyen solo por tener poder de compra? ¿Y quienes no pueden comprar? Si Europa dicta una ley que proteje nuestros bosques, ¿vamos a tener nosotros un Estado que no ajuste leyes y compromisos para protejernos?
Modificar la Ley de Tierras solo pensando en ampliar el porcentaje, sin interrogarnos acerca del para qué, si será protegida, y sin diferenciar lo que es extranjerización de la tierra, de concentración de la tierra, traería consecuencias negativas.
5- ¿Está de acuerdo con mantener el límite vigente del 15% para la propiedad de tierras rurales por parte de extranjeros, o considera necesario modificarlo? ¿Qué alternativa propondría?
En una alternativa, puede estar la respuesta. Propondría, antes de extender el límite, evaluar cómo, para qué y para quien rinde hoy la tierra que ya está vendida. ¿Trajo facilidades y acceso a maquinarias e insumos, por parte de productores locales? Interrogaría por el arraigo. ¿Permitiría que más o menos familias se muden o conserven su lugar?
6- Si tuviera que resumir su postura en una frase: ¿mantendría la actual Ley de Tierras, la modificaría o la derogaría? ¿Cuál sería el principal argumento para sostener esa posición?
Igual a las empresas nacionales. En lugar de venderlas, mejorarlas.
Con la Ley de Tierras, lo mismo. Revisar, supervisar qué se está haciendo con el 15% ya permitido.
Fernando Rodríguez – agosto 2026.

BLOQUE LA LIBERTAD AVANZA
1- ¿Cuál es su opinión sobre la intención del Gobierno nacional de modificar la actual Ley de Tierras y flexibilizar las restricciones para la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros?
Estoy de acuerdo con discutir una modificación de la Ley de Tierras. Pero me parece importante aclarar algo, porque muchas veces se habla simplemente de “flexibilizar” y la propuesta hace una diferencia importante: no plantea lo mismo para un inversor privado extranjero que para un Estado extranjero.
Lo que se propone es dar mayor libertad a las personas y empresas privadas extranjeras para invertir y adquirir tierras rurales, mientras que las compras realizadas por entes estatales extranjeros seguirían sujetas a autorización previa, justamente porque ahí sí pueden entrar en juego cuestiones vinculadas con la seguridad nacional y los intereses estratégicos del país.
Y hay otra cuestión que para mí es importante aclarar: cuando un privado vende una propiedad a otro privado, lo que se transfiere es la propiedad, no la soberanía. Esa tierra sigue estando dentro del territorio argentino, sometida a nuestras leyes, nuestros impuestos y nuestra jurisdicción. Que el propietario sea argentino, uruguayo, italiano o de cualquier otra nacionalidad no modifica la soberanía argentina sobre ese territorio.
Además, Argentina se construyó en gran medida abriendo sus puertas a personas que vinieron de otros países a vivir, trabajar, producir e invertir. Nuestra propia Constitución reconoce a los extranjeros el derecho a poseer y comprar bienes. Por eso no creo que una persona o una empresa privada deba ser considerada una amenaza simplemente por su nacionalidad.
Distinto es cuando detrás de una adquisición está otro Estado. Ahí ya no estamos hablando simplemente de una operación entre privados, y me parece razonable que existan controles específicos e incluso más estrictos, como propone la modificación, porque entran en juego cuestiones vinculadas a la seguridad nacional y a los intereses estratégicos del país.
Por eso comparto la idea de diferenciar ambas situaciones: más libertad para la inversión privada y controles específicos cuando intervienen Estados extranjeros o entidades controladas por ellos.
2. ¿Considera que la tierra rural debe ser considerada un recurso estratégico para el país? ¿Por qué?
La tierra tiene un valor estratégico, obviamente, porque ahí producimos alimentos, tenemos recursos naturales y desarrollamos buena parte de nuestra actividad económica. Pero también es propiedad privada y ese derecho tiene que ser respetado. Cuando se realiza una venta
Para mí esas dos cosas no son contradictorias.
Argentina históricamente permitió que argentinos y extranjeros pudieran acceder a la propiedad. De hecho, fue parte del modelo con el que se buscó poblar y desarrollar el país. Entonces no utilizaría el concepto de “recurso estratégico” para justificar restricciones generales o arbitrarias sobre la propiedad privada.
Sí creo que el Estado tiene que prestar especial atención cuando hablamos, por ejemplo, de grandes concentraciones de tierra, zonas de frontera, fuentes de agua o adquisiciones realizadas por empresas vinculadas a otros Estados.
3. ¿Qué impacto cree que podría tener una mayor participación de capitales extranjeros en la propiedad de tierras rurales sobre los productores locales y las economías de los pueblos del interior?
Creo que depende mucho de qué tipo de inversión estemos hablando. Para mí el problema no es el pasaporte del inversor.
Si alguien viene de otro país, compra un establecimiento, produce, contrata trabajadores, utiliza servicios de la zona, compra insumos y genera movimiento económico, no veo por qué eso debería ser negativo para una comunidad.
Nuestra historia está llena de inmigrantes que llegaron, trabajaron y produjeron. Muchos empezaron siendo extranjeros y terminaron formando familias que son parte de nuestras comunidades desde hace generaciones.
Distinto sería si una apertura genera una concentración excesiva de la tierra que termina perjudicando el acceso de productores locales, o si hablamos de grandes extensiones que prácticamente no tienen vínculo productivo con la comunidad.
Por eso creo que tenemos que mirar más qué se hace con el capital, cuánto concentra y qué genera en el lugar, y no solamente si es nacional o extranjero.
4. Desde la realidad de Benito Juárez y su perfil productivo, ¿qué consecuencias podría tener una modificación de la Ley de Tierras para nuestro distrito?
En Benito Juárez esta discusión tiene una importancia especial. Según los datos que se conocieron recientemente, tenemos alrededor de 67.951 hectáreas rurales en manos de titulares extranjeros, aproximadamente el 13,4% de la superficie rural computada del partido.
Es un porcentaje importante y por eso creo que antes de sacar conclusiones necesitamos conocer mejor cómo está compuesto. Cuántos propietarios son, qué nacionalidades tienen, si son personas o empresas, desde cuándo poseen esas tierras, qué superficie concentra cada uno y qué actividad desarrollan.
De hecho, estoy haciendo un pedido de acceso a la información pública al Registro Nacional de Tierras Rurales justamente para conocer esos datos.
Para Benito Juárez no es una discusión teórica. Somos un distrito fuertemente productivo y tenemos que encontrar un equilibrio que permita atraer inversiones sin perder de vista la realidad y los intereses de nuestra propia comunidad.
5. ¿Está de acuerdo con mantener el límite vigente del 15% para la propiedad de tierras rurales por parte de extranjeros, o considera necesario modificarlo? ¿Qué alternativa propondría?
No estoy convencida de que un porcentaje fijo del 15% sea necesariamente la mejor herramienta.
Por ejemplo, Benito Juárez está aproximadamente en el 13,4%. Pero ese número solo no me dice si tenemos un problema. Necesito saber si esas tierras están repartidas entre muchos propietarios que producen desde hace décadas o concentradas en muy pocas manos. Son situaciones completamente distintas.
Me parece más razonable discutir un sistema que mire la concentración, las características de la inversión y las zonas o recursos realmente estratégicos, antes que establecer solamente un porcentaje general para todo el territorio.
También establecería una diferencia clara entre un inversor privado extranjero y una empresa controlada por un Estado extranjero. No creo que ambas situaciones deban recibir exactamente el mismo tratamiento.
6. Si tuviera que resumir su postura en una frase: ¿mantendría la actual Ley de Tierras, la modificaría o la derogaría? ¿Cuál sería el principal argumento para sostener esa posición?
La modificaría.
Argentina nació y creció como un país abierto a quienes quisieran venir, trabajar, invertir y producir, y creo que tenemos que recuperar mucho de ese espíritu.
Necesitamos inversión nacional y extranjera, y no creo que debamos mirar con desconfianza a alguien simplemente por su nacionalidad. Pero apertura tampoco significa ausencia absoluta de reglas.
Mantendría controles frente a concentraciones excesivas y resguardos específicos para determinadas zonas o recursos estratégicos, especialmente cuando puedan existir intereses de otros Estados.
En definitiva, para mí la discusión no debería ser “argentinos contra extranjeros”. Debería ser cómo hacemos para que venga más inversión, se produzca más y se genere más trabajo, cuidando al mismo tiempo aquellos intereses que realmente sean estratégicos para la Argentina.
Mariana Almiron – agosto 2026.
El debate sobre la Ley de Tierras también tiene su capítulo en Benito Juárez. Con posiciones claramente diferenciadas, Tomás Chayer, Fernando Rodríguez y Mariana Almirón expusieron sus miradas sobre el límite a la propiedad extranjera, el destino productivo de las tierras y el impacto que las inversiones pueden tener sobre el desarrollo local.
Mientras desde Fuerza Patria se plantea la necesidad de preservar las tierras y evitar una mayor concentración en manos de grandes capitales extranjeros, desde Poder Ciudadano se propone además, revisar y controlar el uso que actualmente se hace de las tierras ya adquiridas. En tanto, La Libertad Avanza pone el foco en la actividad que genera el inversor y en la posibilidad de atraer capitales que contribuyan al desarrollo de la comunidad.
Tres espacios, tres miradas y un mismo interrogante de fondo: ¿cómo garantizar que las tierras rurales de Benito Juárez sean un motor de producción, desarrollo y arraigo para las próximas generaciones?
El nexo – Benito Juárez


