El médico argentino cumpliria 98 años.
Por el Nexo.
Cada 14 de junio se recuerda el nacimiento de Ernesto ‘Che’ Guevara, una de las personalidades más influyentes, controvertidas y reconocidas del siglo XX. Nacido en la ciudad de Rosario en 1928, el médico argentino se convirtió en un símbolo de la lucha revolucionaria y en una figura cuya imagen trascendió fronteras, generaciones e ideologías.
Desde joven mostró interés por la realidad social de América Latina. Sus viajes por distintos países del continente le permitieron conocer de cerca las desigualdades y las condiciones de vida de amplios sectores de la población. Aquellas experiencias marcarían profundamente su pensamiento político y su compromiso con las causas que consideraba justas.
Graduado como médico, Guevara se unió al movimiento liderado por Fidel Castro, participando activamente en la lucha que culminó con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959. Posteriormente ocupó distintos cargos en el gobierno de Cuba, aunque su vocación revolucionaria lo llevó a continuar promoviendo movimientos insurgentes en otras partes del mundo.
Su vida terminó el 9 de octubre de 1967 en Bolivia, donde fue capturado y ejecutado tras encabezar una guerrilla. Tenía apenas 39 años. Sin embargo, su muerte no apagó el impacto de su figura. Por el contrario, contribuyó a convertirlo en un mito político y cultural de alcance global.
A casi un siglo de su nacimiento, el legado del Che continúa generando debates. Para algunos representa la lucha contra la injusticia y la búsqueda de una sociedad más igualitaria; para otros, simboliza las contradicciones y conflictos de los movimientos revolucionarios del siglo pasado.
Entre sus frases más recordadas se encuentra una que resume buena parte de su pensamiento:
“Si usted tiembla de indignación ante cualquier injusticia, entonces es un compañero mío.”
Hoy, a 98 años de su nacimiento, la figura del Che Guevara sigue ocupando un lugar destacado en la memoria colectiva de América Latina y del mundo, manteniendo viva una historia que aún despierta admiración, cuestionamientos y reflexión.


