Fotografiaron el lado oscuro y quedaron incomunicados con la Tierra por 40 minutos, mientras el satélite natural obstruía las ondas.



La tripulación de la misión Artemis II sigue deslumbrando: en las últimas horas, durante su sobrevuelo por la cara oculta de la Luna, el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y la especialista Christina Koch, de la NASA, así como Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, lograron capturar una impactante serie de fotografías que pasarán a la historia. Entre los registros se destaca una “puesta de Tierra” –en lugar de una puesta de sol–, una imagen que evoca a la histórica fotografía “Earthrise” (Amanecer de la Tierra) tomada hace 58 años por el astronauta Bill Anders durante la misión Apolo 8, en el primer sobrevuelo tripulado a la Luna y que fue seleccionada en 2003 por la revista Life como una de las “cien fotografías que cambiaron el mundo”.
La fotografía, registrada a través de las ventanillas de la cápsula cuando comenzaban el regreso a nuestro planeta, muestra a una Tierra de azul tenue y nubes brillantes ocultándose tras el horizonte lunar craterizado. En primer plano se ve con nitidez el cráter Ohm, una formación compleja que exhibe bordes escalonados y picos centrales, originados por el impacto y la posterior solidificación del material lunar licuado.
La nave Orión alcanzó una distancia máxima de 406.770 kilómetros respecto del planeta Tierra, estableciendo un nuevo récord de alejamiento para una misión tripulada que antes pertenecía al Apolo 13, que despegó en 1970 y que fue superado por poco más de 6 mil kilómetros. Este nuevo hito marca el resurgimiento estadounidense en los programas de vuelos espaciales tripulados y fue celebrado por la NASA y por Donald Trump, quien felicitó a los astronautas por teléfono y les dijo que “llenaron de orgullo” a todo su país.
En su acercamiento a la Luna los astronautas se situaron a solo 6.500 kilómetros de la superficie lunar, lo que permitió obtener detalles de alta precisión de la geografía del lado oscuro. Sus predecesores del Apolo 8 habían estado a tan solo 100 kilómetros, por lo que tenían una perspectiva muy diferente para las fotografías. Al pasar detrás de la Luna, los tripulantes perdieron las comunicaciones con el centro de control de la NASA en Houston por 40 minutos: la Luna se interpuso entre la nave espacial Orión y la Tierra. La tripulación informó a la NASA sobre matices de color, lo que ayudará a mejorar la comprensión científica de la Luna, pues tonos de marrón y azul que pueden percibirse de cerca ayudan a revelar la composición mineral característica y su antigüedad.
Artemis II despegó el pasado miércoles desde Cabo Cañaveral (Florida) para una misión de diez días que marcó el regreso del ser humano a la órbita lunar después de medio siglo.
Fuente: www.pagina12.com.ar


