Huenu Quimey volvió a los escenarios y protagonizó una noche cargada de emoción en El Sombrerito

El Centro Folklórico El Sombrerito fue escenario, durante la noche del sábado 8, de una peña muy especial: el esperado reencuentro y regreso de Huenu Quimey, grupo folklórico que nació en 2003 y que, después de varios años de pausa, volvió a encontrarse con su público.

La noche tuvo todos los condimentos de una verdadera celebración de la música, la danza, la amistad y la historia compartida. Néstor Rodríguez, Diego Rodríguez y Franco Bravo, quienes en 2003 dieron vida a Huenu Quimey, volvieron a subir juntos a un escenario, esta vez ante una sala colmada de seguidores, bailarines, familiares y amigos que acompañaron con entusiasmo cada interpretación.

El regreso no fue simplemente una presentación musical. Fue también el reencuentro con una historia construida a lo largo de los años, con caminos recorridos, escenarios compartidos y personas que dejaron una huella imborrable en la trayectoria del grupo.

Una noche a puro folklore

La propuesta artística de la peña contó además con la participación de destacados músicos y grupos que se sumaron a esta noche especial.

Sobre el escenario estuvieron Juan José Labayen, el Dúo Al Encuentro, además de los integrantes de los distintos cuerpos de danza del Taller de la Dirección de Cultura, Alma Descalza y La Juntada Bailarines, quienes aportaron música y movimiento a una noche que tuvo al folklore como gran protagonista.

También hubo espacio para las nuevas generaciones. Los jóvenes Ian Bustos y Gabriel Rodríguez tuvieron la oportunidad de subir al escenario y compartir sus interpretaciones, logrando captar rápidamente la atención y el cariño del público presente.

De esta manera, la peña logró reunir distintas generaciones de artistas, desde quienes llevan años transitando escenarios hasta jóvenes que comienzan a dar sus primeros pasos, en una noche donde la cultura y el folklore volvieron a encontrarse.

Una noche para recordar y homenajear

Uno de los momentos más emotivos de la velada fue la entrega de diplomas a quienes formaron parte de distintas etapas de Huenu Quimey y a familiares de integrantes que ya no están físicamente, pero que permanecen presentes a través de las canciones, los instrumentos y los recuerdos.

Entre los homenajeados estuvieron Oscar Santellán, quien se desempeñó como bandoneonista; Mario Romero, tecladista; y Luciano Vanotti, en bajo.

También fueron recordados quienes no pudieron estar presentes: Marcos Marín primer bombisto, y Blanca Chrestia, pianista.

La emoción se hizo aún más profunda al recordar a Gustavo Gallardo, percusionista, y Simón Smith, guitarrista, dos integrantes que ya no están físicamente, pero que continúan viviendo en el corazón de cada uno de los integrantes de Huenu Quimey.

Cada canción tuvo así un significado especial. Los sonidos que volvieron a llenar El Sombrerito fueron también un puente entre el pasado y el presente.

Una sala llena para acompañar el regreso

La convocatoria superó las expectativas tanto de los integrantes de Huenu Quimey como de la propia institución. Desde temprano, el público se acercó para ser parte de una noche que terminó convirtiéndose en una verdadera fiesta folklórica.

Bailarines, familias, amigos y seguidores acompañaron cada presentación y le dieron al regreso el marco que merecía.

Desde Huenu Quimey destacaron especialmente el acompañamiento recibido durante todo este proceso y agradecieron, en primer lugar, a sus familias, por el apoyo y el acompañamiento permanente.

También expresaron su reconocimiento al Centro Folklórico El Sombrerito, institución que abrió sus puertas para esta presentación y que trabajó incansablemente para que la noche pudiera desarrollarse de la mejor manera y su presidenta Lucrecia Allamanno.

Los agradecimientos se extendieron además a los auspiciantes, a Gustavo Coronel, responsable del sonido, y a cada una de las personas que se acercaron para acompañar y ser parte de esta vuelta tan significativa.

Volver a encontrarse

Después de tantos años, volver a compartir un escenario significó mucho más que regresar a cantar. Para Néstor Rodríguez, Diego Rodríguez y Franco Bravo fue reencontrarse con una parte importante de su propia historia y, al mismo tiempo, recuperar un vínculo con quienes acompañaron a Huenu Quimey desde sus comienzos.

El sábado 8, El Sombrerito fue testigo de ese regreso. Una noche en la que las canciones trajeron recuerdos, los instrumentos volvieron a sonar juntos y las ausencias se hicieron presentes de la manera más especial: a través de la música.

Huenu Quimey volvió. Y lo hizo rodeado de quienes fueron, son y seguirán siendo parte de su historia.

Una noche donde el folklore volvió a demostrar que no conoce de generaciones: se transmite, se comparte, se baila, se canta y, sobre todo, se mantiene vivo.

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