El equipo de Coudet, que había sido silbado en el primer tiempo, reaccionó en el segundo, encontró el gol en una contra y terminó ganando 1 a 0 en una noche con más dudas que certezas.
A pesar de un presente que marca 16 puntos sobre 18 en el torneo local y sin derrotas en el plano internacional, River Plate volvió a dejar sensaciones encontradas, aunque terminó festejando.
El equipo de Eduardo Coudet tuvo un primer tiempo flojo, con una formación alternativa que nunca logró asentarse. Con pocas sociedades, desatenciones defensivas y dificultades para generar juego, fue superado por momentos por Carabobo, que presionó alto y ejecutó un plan inteligente.
La más clara de esa etapa llegó a los 29 minutos, cuando Juan Fernando Quintero quedó mano a mano tras una contra, pero no pudo convertir. Recién desde los 33, River logró tener algo más la pelota, con el propio Quintero intentando hacerse eje del juego.
En el cierre, con 5 minutos de adición, el equipo volvió a sufrir y se fue al descanso 0 a 0, bajo silbidos y con muchas dudas.
El segundo tiempo mostró otra cara. Desde el arranque, Coudet movió el banco: ingresaron Galván y Sebastián Driussi en busca de mayor peso ofensivo. Al minuto, Freitas tuvo una chance clara, pero definió débil ante el arquero.
A los 5 minutos, River sufrió una baja, que preocupa a River, Juan Fernando Quintero salió con una molestia y en su lugar ingresó Kendry Páez, que le aportó frescura y dinámica al ataque.
Con el correr de los minutos, River empezó a jugar más en campo rival, dominaba territorialmente, aunque le seguía faltando precisión en el último pase.
El quiebre llegó a los 65 tras una recuperación, Páez encabezó una contra y, al ingresar al área, le dejó la pelota a Driussi, que con un derechazo la colocó junto al palo izquierdo del arquero para el 1 a 0.

A partir de ahí, el equipo encontró espacios y pudo ampliar la ventaja en cuanto al juego. El propio Páez tuvo el segundo tras un gran pase en profundidad, pero el arquero respondió. Luego, Galván estrelló una pelota en el travesaño, dejando escapar la chance de liquidarlo.
A los 75, Coudet movió nuevamente el banco: Marcos Acuña ingresó por Matías Viña, que estaba amonestado.
Sin sufrir demasiado en el cierre, River terminó asegurando una victoria trabajada, más por empuje que por juego.
Final con triunfo 1 a 0 para River, que mejora en el resultado, aunque sigue dejando interrogantes en el rendimiento.
El próximo compromiso será el domingo en un superclásico con muchas expectativas ante Boca, y por la copa el jueves 30 de abril, cuando enfrente a Bragantino.


