Teniendo en cuenta las características climáticas de este verano y comienzo de otoño, es factible que los maíces presenten infecciones con Stenocarpella maydis, pudiendo predisponer a la aparición de diplodiosis. Se recomienda prestar atención a estos recursos forrajeros (diferidos) o rastrojo, para evitar intoxicaciones. La diplodiosis es una neuromicotoxicosis fatal en rumiantes, causada por el hongo Stenocarpella maydis (antes Diplodia maydis), que ataca espigas y tallos de maíz en climas cálidos y húmedos. Al consumir rastrojos contaminados (moho blanco-grisáceo), los animales sufren temblores, incoordinación (ataxia) y parálisis, con alta mortalidad. No hay tratamiento; se previene monitoreando el pastoreo.

La patología se presenta con espigas deterioradas, granos decolorados y presencia de moho blanco, lo que impacta directamente en la calidad del grano. Además, especialistas advierten que en algunos casos puede producir toxinas perjudiciales para el consumo animal.
Desde el sector recomiendan extremar los controles, realizar monitoreos frecuentes y aplicar buenas prácticas agrícolas, como la rotación de cultivos y el uso de semillas certificadas, para prevenir la propagación.
Ante este escenario, se solicita a los productores mantenerse informados y consultar con técnicos para tomar las medidas adecuadas a tiempo.


