Atrás de uno de los arcos, lejos del ruido de las tribunas y de la urgencia del resultado, el fútbol volvió a su esencia más pura. Un grupo de chicos, con camisetas distintas y colores que representan rivalidades de una ciudad, compartían algo mucho más importante que un partido: la pasión por llevar la camiseta puesta, el respeto por el otro y la amistad como bandera.
Todo transcurría como cualquier jornada de fútbol infantil, con risas, miradas atentas y ese entusiasmo que sólo tienen los más chicos. Pero hubo un momento que lo cambió todo. Un gol desafortunado dejó al arquero de Argentino tendido, golpeado más en el ánimo que en el cuerpo. Y ahí, en ese instante, pasó lo que realmente vale la pena contar.
Desde afuera, desde ese improvisado lugar detrás del alambrado, comenzaron los gritos de estos niños que observamos en la foto. No fueron cargadas ni festejos exagerados. Fueron palabras de aliento y gestos sinceros. Fueron chicos que, aun vistiendo distintas camisetas, entendieron que primero está la persona, y después la rivalidad.
“¡Dale, no pasa nada!”, y el coro de aliento con su nombre es lo que se escuchó, la naturalidad expresa de quienes todavía no aprendieron a odiar en una cancha. Y es ahí donde el deporte enseña de verdad.
Porque el fútbol, más allá de los resultados, es esto: amistad, compartir, aprender, caerse y levantarse. Es entender que el de enfrente no es un enemigo, sino alguien que siente lo mismo. Que sueña lo mismo. Que juega por lo mismo.
La imagen lo dice todo: chicos disfrutando del fútbol, sin divisiones reales, sin rencores, sin esa presión que muchas veces los adultos terminan imponiendo. Rivales por un rato, amigos y compañeros siempre.
Y quizás ahí esté la gran lección. Que el verdadero triunfo no siempre está en el marcador, sino en esos pequeños gestos que construyen algo mucho más grande: respeto, empatía y amor por el juego.
Porque al final, el fútbol es de ellos. Y mientras lo vivan así, siempre habrá esperanza de una sociedad un poco mejor.
Desde El Nexo felicitamos a profesores y cuerpos técnicos de ambos clubes por el trabajo que hacen por y con los niños y los valores que transmiten, en la imagen se ven reflejados y los que tuvimos la oportunidad de estar ahí fuimos testigos.


